CARPETAZO DEL TRIBUNAL SUPREMO A LA DISCORDIA ENTRE ADMINISTRACION CONCURSAL Y TGSS.

Recientemente se ha publicado una Sentencia del Tribunal Supremo que solventa dudas acerca de las frecuentes disputas entre Administración Concursal y la TGSS en relación a apremios practicados por el organismo público en pago de créditos contra la masa devengados en sede concursal y durante la Fase de Liquidación.

La Sentencia  Nº 5.408/2014 de fecha 12/12/2014 de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo despeja dudas acerca de las actuaciones de la TGSS en Fase de Liquidación, cuando una vez aperturada ésta, se traban embargos practicados sobre bienes de la concursada en pago de créditos contra la masa devengados en el concurso. Es frecuente que durante la tramitación del procedimiento concursal, y sin respetar el orden de vencimiento de los créditos contra la masa, el organismo público efectúe apremios sobre saldos disponibles en cuentas bancarias o cualquier otro tipo de bien incluido en la masa activa del concurso.

Pues bien, según el Tribunal Supremo en la Sentencia de referencia, ello no es posible y citamos:

<< Conforme a una interpretación literal del precepto, parecería que cualquier crédito contra la masa podría ejecutarse, una vez transcurrido la paralización temporal que supone la espera de la aprobación del convenio, la apertura de la fase de liquidación o el mero transcurso de un año. Pero esta interpretación choca frontalmente, como advierte el recurrente y entendió correctamente el juez de primera instancia, con el sentir que se desprende del resto de normas concursales>>

El contenido del artículo 55.1.LC deja claro que: <<declarado el concurso, no podrán iniciarse ejecuciones singulares, judiciales o extrajudiciales, ni seguirse apremios administrativos o tributarios contra el patrimonio del deudor>> Con ello se pretende preservar la integridad del patrimonio frente a ejecuciones separadas que, de facto, distorsionen la aplicación efectiva del principio de la par conditio creditorum.

<<Es cierto que la propia ha admitido algunas excepciones, dentro del propio art. 55 LC, en relación con los procedimientos de apremio administrativos o las ejecuciones laborales […].

Esta norma responde a la lógica de que si el concurso de acreedores entra en fase de liquidación, haya una única ejecución universal de todo el patrimonio del deudor concursado, para que pueda asegurarse el pago de los créditos conforme a las reglas legales de preferencia de cobro, previstas para acreedores tanto concursales como contra la masa.

[…]

Lo que resulta claro es que una vez abierta la fase de liquidación no cabe abrir apremios administrativos o ejecuciones separadas>>

Tal y como predica el artículo 84.3 LC, los créditos contra la masa han de ser satisfechos a su vencimiento, sin perjuicio que, dentro de los casos exceptuados, la Administración Concursal pueda alterar esta regla, por ejemplo, en los casos en los que se considere conveniente para el interés del concurso y siempre que se presuma que la masa activa resulta insuficiente para la satisfacción de los créditos contra la masa.

Sin embargo, abierta la fase de liquidación, y consecuentemente con el efecto impositivo de paralización y prohibición de ejecuciones regulado en el artículo 55 LC, no tiene sentido alguno iniciar una ejecución separada contra la masa ya que como señala el Tribunal Supremo se produciría contradicción con el principio fundamental de ejecución con carácter universal que supone la liquidación concursal.

Los acreedores con crédito contra la masa reconocido deberán instar su pago dentro de la liquidación y conforme a las reglas establecidas en el artículo 154 LC, y por supuesto sin necesidad de instar otra ejecución dentro de la ejecución universal, ni acudir al apremio administrativo, en el caso de la TGSS.

La Sentencia de referencia confirma la resolución de primera instancia y deja claro que: << la TGSS para la satisfacción de un crédito contra la masa, una vez abierta la fase de liquidación del concurso, no podía embargar bienes o derechos de la deudora concursada incluidos en la masa activa. Esos embargos deben entenderse sin efecto y si con su realización la TGSS ha cobrado algo, debe retornarlo a la masa, sin perjuicio de exigir después de la administración concursal el pago de los créditos contra la masa, de acuerdo con el orden previsto en la Ley Concursal>>

Acaban, con la resolución del Supremo, las repetidas disputas entre el citado organismo y las Administraciones Concursales, quienes a partir de ahora tienen un fundamento importantísimo para paralizar los apremios de la TGSS y poder efectuar su trabajo de conformidad a la Ley.